lunes, 2 de enero de 2012

SEGUNDA ETICA

En su reciente novela Blanco Nocturno Piglia cita a Luckacs que cita a Bakunin: El asesinato no está permitido, es una culpa absoluta e imperdonable; ciertamente no puede, pero debe ser ejecutado.

Sin embargo conforme a Daniel Bell en Terrorismo Revolucionario. Cuatro Justificaciones Bakunin no sería aquí origen sino transmisor de un texto de Sainkov. Dice Bell: En Táctica y ética, el ensayo que escribió poco después de ingresar en el partido y que constituye su abecé de aceptación, Lukács justifica el “sacrificio del yo inferior en el altar de la idea más elevada”, por el “imperativo de la situación histórica mundial”. Y finaliza con una referencia a los aforismos de Savinkov: “El asesinato no está permitido, es un pecado absoluto e imperdonable; no puede, y, sin embargo, debe ser cometido… En otras palabras, sólo el que acepta sin acobardarse y sin ninguna reserva que en cualquier circunstancia el asesinato debe ser castigado puede cometer el hecho criminal que es real –y trágicamente– moral”.

Con uno u otro origen Luckaks es quien desarrolla el concepto de segunda ética, por oposición a la primera o kantiana, definida por los imperativos categóricos y por la regla de oro. Es posible trascender esta moral primera, propia de una sociedad individualista y burguesa, para alcanzar la ética comunitaria. La segunda ética habilita más allá de los márgenes de la ética primera y lo que no se puede hacer - el asesinato- debe, en circunstancias precisas, realizarse. Pero cabe también otra forma de leer el párrafo de Sakononiv/ Bakunin/Luckacs. La ética segunda invierte la presentación moral de los hechos. El asesinato en la ética primera se presenta en el terreno de las posibilidades. Al estar completamente prohibido sólo puede verse como algo posible o imposible de realizar. En este sentido puede o no realizarse, ya que es indiscutible que no debe tener lugar, hasta el punto que a menudo se dice que no se puede asesinar, queriendo decir no que la persona sea inaccesible a nuestros medios mortíferos sino que rige una prohibición absoluta. La ética segunda devuelve el asesinato al terreno moral, ya que, en determinadas circunstancias y aunque deba en toda circunstancia ser castigado, deviene en obligación.

Un texto que plantea una y otra vez los dilemas de la segunda ética son los "Pasajes de la Guerra Revolucionaria" de Ernesto Che Guevara (La Habana, Editora Política 2003). El Che narra la campaña guerrillera (por su dimensión el término guerra quizá sea apropiado sólo a la fase final de la lucha) que entre 1956 y 1959 lleva a las fuerzas revolucionarias a la conquista del poder en Cuba. En este proceso se dan todo tipo de situaciones en que se debe tomar una decisión sobre la vida de un hombre inerme: soldados detenidos; campesinos desafectos de las zonas en que opera la guerrilla; campesinos que sin ser desafectos pueden ser obligados a dar información sobre la guerrilla; guerrilleros amotinados; casos de indisciplina; etc). El Che describe cada caso y la decisión tomada, explicando con claridad las razones que la informan. El tono tranquilo y transparente causa asombro y, cuando se decide la muerte, aterra.

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