sábado, 21 de marzo de 2026

JUEGOS

Le pregunto a la IA de Google Gemini 3 por el uso de la teoría de juegos en «A doble ciego», novela publicada por Random House Mondadori en 2023.  

En A doble ciego, Víctor Sombra utiliza la Teoría de Juegos no solo como un recurso técnico, sino como el armazón que explica por qué el sistema es tan difícil de cambiar. Para los protagonistas, entender la "partida" es el primer paso para dejar de ser peones.

Aquí te explico cómo se aplica esta lógica en la trama:

1. El Dilema del Prisionero y el Crowdkilling

El concepto de crowdkilling (el daño sistémico causado por la suma de pequeñas acciones individuales) es, en esencia, un Dilema del Prisionero a escala masiva.

  • La jugada individual: Para un ciudadano, es más "barato" e indoloro seguir usando un servicio digital u operando con un sistema opaco que rebelarse.

  • El resultado colectivo: Como todos eligen la opción individualmente racional (la comodidad/ignorancia), el resultado colectivo es desastroso (la pérdida de soberanía y salud).

    Sombra plantea que el sistema está diseñado para que la "cooperación" entre ciudadanos para derribar al gigante sea casi imposible de coordinar.

2. Información Asimétrica: El Juego del Escondite

En teoría de juegos, la información asimétrica ocurre cuando una de las partes sabe mucho más que la otra. La novela es un duelo por equilibrar esa balanza:

  • La Farmacéutica: Juega con "cartas marcadas". Conoce los efectos secundarios reales pero solo publica los datos que le favorecen, creando un escenario donde el médico y el paciente (los otros jugadores) toman decisiones basadas en una realidad distorsionada.

  • Los Hackers: Su objetivo es el unblinding (quitar la venda). No buscan ganar dinero, sino revelar las cartas del adversario para que el juego deje de ser asimétrico.

3. El Equilibrio de Nash de la Ignorancia

Sombra sugiere que hemos alcanzado un Equilibrio de Nash en nuestra relación con la tecnología y las corporaciones. Un Equilibrio de Nash es una situación en la que ningún jugador tiene incentivos para cambiar su estrategia mientras los demás mantengan la suya.

  • Las empresas siguen siendo opacas porque les da beneficios.

  • Los reguladores no presionan demasiado porque temen frenar la innovación o la economía.

  • Los usuarios no se desconectan porque quedarían aislados.

    La novela explora cómo romper ese equilibrio estático que solo beneficia al "jugador dominante" (la corporación).

4. La Teoría de Juegos como "Manual de Supervivencia"

Para los personajes del grupo de Oslo, la teoría de juegos es su brújula. La utilizan para:

  • Predecir la reacción del enemigo: Si filtran X dato, ¿cómo reaccionará el departamento de comunicación de la empresa? ¿Atacarán su reputación o guardarán silencio?

  • Estrategias de "Tit-for-Tat" (Donde las dan, las toman): Responden a las agresiones del sistema con ataques proporcionales, intentando forzar a la industria a una mesa de negociación o a una transparencia forzada.


Reflexión de la obra: Sombra parece decirnos que la moralidad no es suficiente para luchar contra el sistema; hay que entender las matemáticas de los incentivos. Si no cambias el "pago" (el coste de mentir), la empresa seguirá mintiendo porque es la jugada más lógica en su tablero.

¿Te gustaría que analizáramos si alguno de los personajes logra realmente cambiar las reglas del juego al final, o prefieres que hablemos sobre cómo esta visión de la "matemática del engaño" se refleja en la realidad de los algoritmos que usamos hoy?

En la obra de Víctor Sombra, el final no ofrece la típica victoria catártica del cine de Hollywood donde el sistema se desmorona. Siendo coherente con la Teoría de Juegos, el autor nos muestra que cambiar las reglas de un juego global es una tarea casi imposible, pero sí se logra algo crucial: romper el consenso de la ceguera.

Aquí te analizo cómo termina la "partida" para los jugadores:

1. Los Hackers (El Grupo de Oslo)

Ellos logran una victoria táctica, pero no sistémica.

  • El Logro: Consiguen realizar el unblinding (el des-cegamiento). Logran que la información sobre el fármaco y la manipulación de los datos salga a la luz. En términos de teoría de juegos, fuerzan una "jugada de información pública" en un tablero que era privado.

  • El Coste: Como suele ocurrir en los juegos de suma cero contra el poder, los jugadores que rompen las reglas suelen ser expulsados del tablero. Hay una sensación de que, aunque han ganado esta batalla, el sistema (la Hidra) simplemente regenerará otra cabeza.

2. La Corporación (El "Jugador Dominante")

La empresa no desaparece, pero se ve obligada a cambiar su estrategia de comunicación.

  • Al quedar expuesto su "manual de la ignorancia", la regla del juego cambia: ya no pueden usar la opacidad total, así que pasan a la gestión de daños.

  • El sistema aprende de la brecha. En lugar de ser derrotado, el sistema se vuelve más sofisticado para que el próximo "engaño" sea más difícil de rastrear.

3. La "Multitud" (El Jugador Pasivo)

Este es el punto más agridulce de la novela. Sombra plantea que, aunque los hackers publiquen la verdad, las reglas del juego social no cambian si la multitud prefiere seguir siendo ignorante.

  • El crowdkilling continúa porque la comodidad del sistema sigue siendo un incentivo más fuerte que la verdad incómoda.

  • El final sugiere que la tecnología puede liberar el dato, pero no puede obligar a la gente a actuar en consecuencia.


Balance final de la partida

Jugador¿Gana la partida?¿Cambia las reglas?Destino Final
HackersSí (parcialmente)No, solo las exponeExilio, clandestinidad o asimilación.
CorporaciónNo (esta ronda)Sí, las sofisticaAdaptación y supervivencia.
SociedadPierdeNoSigue jugando bajo las mismas reglas por inercia.

La conclusión de Sombra


El autor parece decirnos que nadie cambia las reglas del juego de forma permanente desde fuera. La única forma de cambiarlas es mediante una resistencia constante que obligue al sistema a ser menos opaco, sabiendo que el sistema siempre intentará volver a la oscuridad. El final es una invitación a la vigilancia eterna, no a la celebración.

"El éxito no es destruir el manual de la ignorancia, sino escribir las notas al pie que lo invalidan."

Es un final que deja al lector con una responsabilidad: ¿Qué vas a hacer tú ahora que ya no eres un jugador ciego?


IGNORANCIA

Gemini ha dicho

Le pregunto a la IA de Google Gemini por la ignorancia, novela publicada por Random House Mondadori en 2023.

En A doble ciego, Víctor Sombra no trata la ignorancia como una simple falta de datos, sino como algo mucho más sofisticado y peligroso. Para él, la ignorancia en el siglo XXI es un producto diseñado.

Aquí te explico los tres pilares fundamentales de este concepto en la novela:

1. La Ignorancia Producida (Agnotología)

Sombra explora cómo las grandes corporaciones (especialmente las farmacéuticas en la trama) no ocultan la información, sino que la inundan. Al generar un exceso de estudios contradictorios o datos irrelevantes, consiguen que el público y los reguladores no sepan qué es verdad. Es lo que se conoce como "crear la duda", una técnica heredada de la industria del tabaco.

2. El "Doble Ciego" como Metáfora

El título hace referencia al ensayo clínico de doble ciego, donde ni el paciente ni el médico saben quién recibe el medicamento y quién el placebo. Sombra traslada esto a la sociedad digital:

  • Vivimos en un sistema donde nosotros (los usuarios) no sabemos cómo funcionan los algoritmos que nos gobiernan.

  • Pero, a menudo, quienes operan el sistema tampoco comprenden del todo las consecuencias a largo plazo de lo que han creado. Estamos todos "a ciegas".

3. El Concepto de Crowdkilling

Este es quizás el punto más provocador. La ignorancia nos permite participar en crímenes sistémicos sin sentirnos culpables. Si compramos un producto cuyo proceso de fabricación destruye un ecosistema o explota a personas, nuestra "ignorancia" actúa como un escudo ético. Sombra sugiere que el sistema está diseñado para que sea casi imposible dejar de ser ignorante sin quedar excluidos de la sociedad moderna.


Resumen del mecanismo de control

Tipo de IgnoranciaHerramientaObjetivo
SelectivaBig Data / AlgoritmosQue solo veas lo que confirma tus sesgos.
InducidaExceso de informaciónQue te rindas ante la complejidad y dejes de investigar.
SistémicaOpacidad corporativaQue no puedas rastrear la responsabilidad de un daño.

La novela plantea que la verdadera resistencia hoy no es solo "saber", sino entender cómo nos impiden saber.

viernes, 20 de marzo de 2026

PRIMAVERAS

Nueve cuentos crueles de Margaret Atwood. 

Jhon de Annie Baker.

Cuentos completos de Flannery O´Connor. 

El planeta de los hongos de Naief Yehya. 

sábado, 21 de febrero de 2026

DATIFICACIÓN

¡Nos expropian! Esta es la queja frente a la reglamentación de la datificación, el proceso por el que se convierte en datos la experiencia cotidiana. Quienes datifican de modo global, el puñado de plataformas con capacidad para ello, al igual que los gobiernos que las apoyan, argumentan que estas normas, al restringir el modo en que los datos se recaban y utilizan, limitan la fuente de sus ganancias. El término empleado en la protesta es, sin duda, una exageración, pero da pie a plantearse que la expropiación podría ser apropiada. ¿Se podría al menos someter a las grandes plataformas tecnológicas a una estricta autoridad y reglamentación multilateral que nos permitiese beneficiarnos del efecto red y las ventajas de su alcance universal? 

Como estos planteamientos no parecen viables a corto y medio plazo hay que saludar reglamentaciones parciales  que protejan  los derechos de creadores y usuarios, incluyendo a los menores y las víctimas de discursos de odio. Lo mismo cabe decir de iniciativas y propuestas que se centren no tanto en la propiedad de los datos ( y de las plataformas), sino en su gestión y el modo en que se utilizan, incluyendo su interoperabilidad y puesta en común. Al cuestionarnos la gestión y control de la datificación se pueden empezar a resquebrajar algunas de las presunciones sobre las que opera el oligopolio exclusivo de las plataformas.   

 Ya en 2013 Jaron Lanier (¿Quién es dueño del futuro?), tras anticipar la concentración de poder de las tecnológicas y la marginación de sus usuarios, propuso un sistema de retribución a estos en forma de micropagos por sus aportaciones y datos. Y ahora Maurizio Ferraris y Guido Saracco proponen en Tecnosofía (enclave, 2025) que la datificación de la experiencia se comparta, de forma que las plataformas comerciales no sean las únicas que puedan utilizar los datos para explotarlos, —prediciendo y modelizando comportamientos—. La modelización pública coexistiría con la comercial y daría otro uso  a los datos extraídos de nuestra experiencia. 

No tiene sentido que las enormes capacidades actuales de planificación y gestión de lo previsible queden concentradas en unas pocas manos con fuertes intereses económicos. Imaginemos que un tren de alta velocidad cumple el recorrido de Madrid a Huelva. Podemos imaginar que durante el viaje la geolocalización y los perfiles continuamente actualizados de los viajeros hagan que el mercado tenga lista para cada uno de los viajeros, en cuanto lleguen a destino, una oferta individualizada de bienes y servicios adaptada a las distintas paradas. Una plataforma pública podría en cambio identificar las vibraciones experimentadas en el mismo punto del trayecto por los pasajeros de varios convoyes anteriores y parar el tren antes de la eventual rotura de la vía. Para llevar a cabo una transformación digital acorde al interés público es necesario que se compartan los datos generados en el ámbito comercial.  Importa en suma, evocando la reciente novela de Gopegui (Te siguen, RHM, 2025) quién nos sigue, cómo y para qué. ¿Qué datificación queremos? A la pregunta sobre la propiedad de los datos que genera nuestra experiencia Ferraris y Saracco no dan una respuesta directa, pero subrayan que no hay razones sólidas que impidan que se comparta la información para generar perfiles, predicciones y modelos diferentes a los que busca la plataforma comercial que los recabó. Los datos son, al fin y al cabo, bienes no fungibles, públicos, que pueden utilizarse de forma concurrente sin agotarse.  El poder público podría asegurar una utilización abierta y concurrente de la datificación. Tecnosofía anticipa que si se comparten los datos se acabarán creando plataformas públicas que generarán recursos suficientes para retribuir a los consumidores que, por los avances tecnológicos, vayan dejando de ser productores.  No sería una retribución específica por el uso concreto de los datos, al modo de Lanier, sino un fondo social destinado a la parte menos favorecida de los usuarios.  


miércoles, 18 de febrero de 2026

FE

 Antes de que se marcharan, tuvieron una breve conversación donde ella volvió a reprocharle todo lo que él  había oído en los meses anteriores —que la había dejado sola, que aquello no era una casa— y luego había olvidado, o más bien sustituido por aquella visión en la que su mujer habitaba un orden sobrenatural.  

(...)

La semanas que siguieron evocó muchas veces la noche en la que le pareció ver a una meiga en el cuerpo de su mujer. Convocaba aquella impresión sagrada abriendo las ventanas y quedándose a oscuras. Dejaba que entrara el murmullo del bosque, esa sensación de que todo rebosaba misterio y de que aquel espacio seguia abierto a seres de existencia dudosa. En el fondo sabía que no había nada incierto ahí, que las sombras le aguardaba.   

El libro de Elvira Navarro, La sangre está cayendo al patio, contiene esta precisa y hermosa descripción del mecanismo de la fe: perdida/retracción — sustitución— recreación (lo que ignoramos que sabemos)

Y un amigo me llama la atención sobre esta cita de una pieza aún inédita: 

Rosalia se va perfilando como una de las cuatro grandes evangelistas del post-catolicismo de nuestros días, cada vez más presente en la Red.  Los otros tres serían Pablo d´Ors, J.D Vance y Mario Levrero.  Cada uno de estos cuatro evangelistas dan una figura distinta (ángel, águila, león y buey) al deseo de recobrar la fe en el desierto digital.

Mala religión. Raza en el surgimiento de la derecha religiosa de Randall Balmer.  Resultaría anodino, batallitas entre creyentes, si no desvelara, de pasada, una clave decisiva de la geoplítica mundial. 

Ve y dilo en la montaña de James Baldwin. Como la conversión es el momento en que cuaja el desafío y se articula el odio. 

Sangre sabia de Flannery O´Connor. Quién lograra un encuentro entre Servet y Bates en torno de la Iglesia sin Cristo: tan imperdible como improbable. 

Instrucción de novicias 








viernes, 13 de febrero de 2026

NUEVAYOL (ayer y hoy)


 Fortuna de Hernán Díaz es, a mi juicio, una buena novela mala. Es decir, los recursos literarios se emplean con oficio, de forma brillante incluso, sobre todo en la combinación de los diferentes documentos que van sacando a la luz la vida de los protagonistas, una pareja de empresarios que dominaron las finanzas norteamericanas (y mundiales) en los años 20 y 30 del siglo XX. La novela nos cuenta, con una historia envuelta en lujo que gira entre Manhattan y Suiza, que lo que pesa en la economía y sus crisis, es la tecnología unida a la conducta personal de las clases dirigentes. Lo que pesa en el crac del 29 o la bonanza bursátil del 26 son la aplicación de modelos matemáticos a la compraventa de acciones, el uso estratégico del ticker, pero, aún por encima de esto, la frialdad de los capitanes de las grandes corporaciones, su vanidad, el machismo, su habilidad o la falta de escrúpulos. Sus intrigas palaciegas mueven la trama de la novela y la economía norteamericana.  La novela lleva a cabo una operación de borrado de las propias premisas factuales de lo que cuenta, obviando no ya cualquier oposición o disidencia, sino lo que sabemos de la economía de la época.  En una pirueta no exenta de virtuosismo se cuenta una historia de 1920 haciéndonos creer que estamos en 1820. 

Fortuna, (que en el inglés original se llama Trust), incumple la promesa del título de dar protagonismo al sistema económico y adentrarse en los monstruosos engranajes que generan, simultanea y consecuentemente, Fortuna y Miseria. El único personaje que se opone claramente al sistema, un anarquista italiano, es descrito como un viejo idealista, tozudo y con poco fundamento. Entre su mísera casa de Brooklyn y los salones de Manhattan el Capitalismo no aparece por ningún lado.  

Y aquí va, desde un ángulo muy diferente, el comentario a Fortuna de mi admirado J. Salavert: https://downunder-literatura.blogspot.com/2024/01/resena-trust-de-hernan-diaz.html 
 
Años felices de Gonzalo Torné.  Un Nuevayol muy convincente en el afluente mediterraneo de la novela americana. 

El tigre de Borja Vilallonga. El tigre y Fortuna coinciden en su combinación escénica del Manhattan del lujo y los balnearios suizos más exclusivos, pero también en el gusto de los millonarios por la mística. 

Hacerse neoyorquino de O Henri.  Este pequeño relato costumbrista escrito al principio del siglo XX, de factura mediocre, ofrece un interesante contrapunto al furor antiinmigración actual, al tiempo que explora algunos de los engranajes de la asimilación. Manhattan recibe con indeferencia al recién llegado, que le paga con la misma moneda. Sin embargo, cuando este sufre un accidente, los neoyorquinos se transforman: le acogen calurosamente y el recién llegado, agradecido, reacciona defendiendo a la ciudad frente a terceros.  Sin reconocimiento del daño, al tiempo histórico y actual, falta el flow de la empatía migratoria(Interesantes ecos con el arrepentimiento del Te siguen de Gopegui).

En todo hay una grieta y por ella entra la luz de Patricio Pron. Ganas de pasear por el Nuevayol de Pron. 

Diario de una dama neoyorquina de Dorothy Parker. La sincopada, reiterativa y banal agenda de una dama de la alta sociedad de Manhattan, en los días de horror, desgracia y cataclismo global, se parece en su tonta irresponsabilidad a nuestro absorto paseo por el circuito estanco de pantallas de las redes sociales.   

Trilogía de Nueva York de Paul Auster

El coloso de Nueva York  de Colson Whitehead. El problema de empezar a leer a un autor que te apetece con un libro que no te gusta. 

Ve y dilo en la montaña de James Baldwin. Y Baldwin mandó parar. Qué más se puede decir sobre la ambivalencia emancipadora de la fe. Y cómo hacerlo mejor que con la conversión (creo que con este título se tradujo al francés) de John, el joven protagonista.

El día del juicio final de Flannery O´Connor.

El transbordador de Brooklyn de Walt Whiltman  
(Apariencias)
No os entendemos —os amamos—, hay perfección también en vosotras,
suministráis vuestras partes a la eternidad 
grandes o pequeñas, suministrais vuestras partes al alma.  

delirio de nueva york de rem koolhas Libro fundamental para entender la dinámica arquitectónica de la ciudad en su sentido más amplio, en cuanto que el lugar es el relato. 









lunes, 26 de enero de 2026

Allá lejos, la pandemia.

 Quizá por casualidad, sin buscarlos en todo caso, empiezo a encontrar nuevos ejemplos de ficción relacionada con la pandemia. Comparten un carácter oblicuo, elíptico. No tratan tanto de la pandemia como de su periferia: los espacios de soledad e instrospección que abre; el recuerdo y la reflexión que alienta; su huella en los hogares y la ciudad; el vacío, la marca de todo ello una vez empienza la «distensión» de la que habla Jorge Olivera en uno de estos ejemplos pandémicos.

«...y el sol danzaba como un perro 

fiel, alrededor de los cuerpos, había viento también


alrededores del caos

centro de la felicidad 

compartida


fue eso y

no sabíamos».


Allá lejos, unos pájaros. Jorge Olivera. libros de la resitencia, 2024  


También Deambular otra vez de Selva Amada, Cristina Rivera (CR) y Juan Pablo Villalobos, publicada en 2025 por Almadía, gira alrededor de la pandemia, pero sin afrontarla directamente. La sobrevuela desde distintos ángulos antes de posarse de forma levemente concertada. Compone un interesante experimento, una evocación a partir de tres estrategias distintas, sostenidas por una conversación apenas hilvanada.  

    CR «Cuando avanzamos sobre el territorio, caminando a veces a ciegas, colocamos nuestros pies en las huellas que han dejado otros, habitándolas de maneras problemáticas y suntuosas». Me encantan  esas «maneras problemáticas y suntuosas». 

    Y entre las lecturas veo Maspalomas, película dirigida por Goenaga y Arregi, en la que, de nuevo, más que el carácter dramático de la pandemia pesa la ocasión que abre para la reconciliación y el crecimiento, su condición de impulso e hito en un proceso de introspección. Pandémica y celeste: la plaga es capaz de convertir la bulliciosa y festiva Maspalomas, reiteradamente banal, en el desierto gozoso de un anacoreta.   

    Auguro que otras ficciones pandémicas seguirán a estas tan centradas en los espacios abiertos a un espíritu al tiempo colectivo, solidario y doméstico, intimista, con amplios márgenes para la reflexión y el recuerdo. Recuento de unos días iguales entre sí, sin futuro, pero capaces de hacer aflorar tanto de unos cuepos que necesitaban parar, salir de sus railes. 

    Otros relatos llevarán otras cuentas. Serán ficciones fieras e implacables, exentas del perplejo alivio del superviviente. Sus palabras extenderán la plaga por cuerpos incapaces de moverse, de respìrar, como un incendio que arrasa hogares y residencias.