Quizá por casualidad, sin buscarlos en todo caso, empiezo a encontrar nuevos ejemplos de ficción relacionada con la pandemia. Comparten un carácter oblicuo, elíptico. No tratan tanto de la pandemia como de su periferia: los espacios de soledad e instrospección que abre; el recuerdo y la reflexión que alienta; su huella en los hogares y la ciudad; el vacío, la marca de todo ello una vez empienza la «distensión» de la que habla Jorge Olivera en uno de estos ejemplos pandémicos.
«...y el sol danzaba como un perro
fiel, alrededor de los cuerpos, había viento también
alrededores del caos
centro de la felicidad
compartida
fue eso y
no sabíamos».
Allá lejos, unos pájaros. Jorge Olivera. libros de la resitencia, 2024
También Deambular otra vez de Selva Amada, Cristina Rivera (CR) y Juan Pablo Villalobos, publicada en 2025 por Almadía, gira alrededor de la pandemia, pero sin afrontarla directamente. La sobrevuela desde distintos ángulos antes de posarse de forma levemente concertada. Compone un interesante experimento, una evocación a partir de tres estrategias distintas, sostenidas por una conversación apenas hilvanada.
CR «Cuando avanzamos sobre el territorio, caminando a veces a ciegas, colocamos nuestros pies en las huellas que han dejado otros, habitándolas de maneras problemáticas y suntuosas». Me encantan esas «maneras problemáticas y suntuosas».
Y entre las lecturas veo Maspalomas, película dirigida por Goenaga y Arregi, en la que, de nuevo, más que el carácter dramático de la pandemia pesa la ocasión que abre para la reconciliación y el crecimiento, su condición de impulso e hito en un proceso de introspección. Pandémica y celeste: la plaga es capaz de convertir la bulliciosa y festiva Maspalomas, reiteradamente banal, en el desierto gozoso de un anacoreta.
Auguro que otras ficciones pandémicas seguirán a estas tan centradas en los espacios abiertos a un espíritu al tiempo colectivo, solidario y doméstico, intimista, con amplios márgenes para la reflexión y el recuerdo. Recuento de unos días iguales entre sí, sin futuro, pero capaces de hacer aflorar tanto de unos cuepos que necesitaban parar, salir de sus railes.
Otros relatos llevarán otras cuentas. Serán ficciones fieras e implacables, exentas del perplejo alivio del superviviente. Sus palabras extenderán la plaga por cuerpos incapaces de moverse, de respìrar, como un incendio que arrasa hogares y residencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario