El dinero de Charles Peguy. Socialismo católico de principios del siglo XX aplicado a la escuela. Las cuatro reglas frente al gobierno de los espíritus. Tradición y comunidad.
La alegría de aprender de Élisée Reclus y Pierre Kropotkine.
Recitar menos, resistir más. Escritos pedagógicos de Henri Roorda. Este como el amterior muy en la linea de Francisco Ferrer y la escuela moderna: laicismo, anarquismo, coeducación. Roorda es además un fino humorista.
Los bellos años del castigo de Fleur Jaeggy. Exquisito sadomaso residencial.
Memoria de chica de Annie Ernnaux. Para conseguir la precisión que busca por encima de la verdad o el sentido —lo dice en algún lugar—, se da ese movimiento de acercar y alejar la mirada, cuestionarla y clarificarla, como si manipulara siempre una lente, la puliera y jugara con su distancia al objeto de contemplación. Por oposición a este artificio que nos trae los hechos tan precisos, un relato en que el pasado aflora, se da de por sí, es seguramente un imposible. Un intento sería El ruido y la furia de Faulkner.
Ernnaux es consciente, en la estela de Proust pero sin fantasía, que esa manipulación es la que da perspectiva y precisión a los hechos, lo que permite superar la opacidad del presente. Sin ella, estamos ante personas como tallas romanicas, planas, interacciones hieráticas. Por eso las estampas de «El curso del viento» emergen como un presente puro, sin manipulación, intratabale, opaco.
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