domingo, 12 de octubre de 2025

Juré que no lo haría

 Juré que no lo haría de Karim Kattam 


Juré que nunca 

nunca

nunca

escribiría un poema 

sobre un checkpoint


que nunca

nunca

nunca 

capitularía así 

a su oprimente geografía 


que nunca

degradaría  

mi página

mi alma

para reducirla a lo que quiere convertirla 

en negrura.


también, que el checkpoint 

es lo indecible

y que no haría sino

depurarlo,

hacer palpable, divertida y accesible

su brutalidad,

domesticarla 

para vosotros.


pero estoy ahí y tengo

la impresión de que

todo

todo

todo

está diseñado para mi destrucción

los bólidos y el metal

y

los reflejos azules en los ojos de quienes

al mirar

los míos

ven la mirada de una raza inferior, el cuerpo de una raza inferior,

mi confesada debilidad   

que no llama más que a ser 

machacada, 

en mis ojos 

solamente vacío

que aplastar   

con la bota. 


y entonces me digo

que ya no está mal 

dejar esta traza  

del momento

ínfimo

para que se sepa

lo que me han hecho


he viajado, mucho, facilmente, he ido a la luna

(hasta en la luna he encontrado

un checkpoint

con metal y ojos

azules

que me atraviesan

sin tiempo de 

despreciarme

porque soy menos que eso yo 

soy

nada

nada que 

pide

cosas

que no merecen

los nada

nada 

que aplastar 

bajo una bota 

vegana —garantizada sin crueldad con los animales,

así aprendí un día

que yo apenas era un animal). 


(traducción libre del poema incluido en el libro Hortus conclusus)

sábado, 11 de octubre de 2025

ESCUELA Y SUCEDANEOS

 El dinero de Charles Peguy. Socialismo católico de principios del siglo XX aplicado a la escuela. Las cuatro reglas frente al gobierno de los espíritus. Tradición y comunidad.   

La alegría de aprender de Élisée Reclus y Pierre Kropotkine. 

Recitar menos, resistir más. Escritos pedagógicos de Henri Roorda. Este como el amterior muy en la linea de Francisco Ferrer y la escuela moderna: laicismo, anarquismo, coeducación. Roorda es además un fino humorista. 

Los bellos años del castigo de Fleur Jaeggy. Exquisito sadomaso residencial.  

Memoria de chica de Annie Ernnaux. Para conseguir la precisión que busca por encima de la verdad o el sentido —lo dice en algún lugar—, se da ese movimiento de acercar y alejar la mirada, cuestionarla y clarificarla, como si manipulara siempre una lente, la puliera y jugara con su distancia al objeto de contemplación. Por oposición a este artificio que nos trae los hechos tan precisos, un relato en que el pasado aflora, se da de por sí, es seguramente un imposible.  Un intento sería El ruido y la furia de Faulkner. 

Ernnaux es consciente, en la estela de Proust pero sin fantasía, que esa  manipulación es la que da perspectiva y precisión a los hechos, lo que permite superar la opacidad del presente. Sin ella, estamos ante personas como tallas romanicas, planas, interacciones hieráticas. Por eso las estampas de  «El curso del viento» emergen como un presente puro, sin manipulación, intratabale, opaco.